Las autoridades activaron monitoreo constante y reforzaron el Plan de Lluvias 2026 ante el aumento del caudal en varios afluentes del estado Portuguesa.
Las lluvias no han dado tregua en el estado Portuguesa durante las últimas horas, y aunque no se ha declarado una emergencia, la crecida de ríos en Guanare comienza a generar preocupación en las autoridades y en las comunidades asentadas cerca de las zonas bajas. El incremento del caudal, especialmente en el río que atraviesa la capital, mantiene activados los protocolos de vigilancia.
Desde Protección Civil regional insisten en que, por ahora, el escenario es de prevención. “No hay emergencia activa, sí prevención”, aclaró el director del organismo, Daniel Márquez, al ofrecer un balance sobre el comportamiento de los principales afluentes tras las recientes precipitaciones.
El monitoreo se ha intensificado en distintos puntos del estado. En la zona alta, particularmente en Chabasquén, municipio Unda, los reportes reflejan aumentos significativos: el río Chabasquén ha subido alrededor de un 40%, mientras que el Chabasquencito y la quebrada La Recta III registran incrementos cercanos al 20%. Aunque estos niveles no representan un desbordamiento inminente, sí obligan a mantener atención constante.
En Biscucuy, otro de los puntos bajo seguimiento, el comportamiento del agua ha sido más moderado, pero igualmente relevante. La quebrada Los Giles y el propio río Guanare han presentado aumentos leves, estimados en un 25% a la altura del puente La Tembladora. Es un indicador que, aunque controlado, confirma la influencia directa de las lluvias intensas en Portuguesa sobre las cuencas hidrográficas.
En la ciudad de Guanare, la situación se mantiene bajo vigilancia estricta. A la altura del puente principal, el nivel del río ha crecido, aunque sin alcanzar niveles críticos. Sin embargo, las autoridades han hecho un llamado directo a las comunidades que habitan en zonas bajas o cercanas al cauce, donde cualquier cambio súbito podría generar afectaciones.
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El enfoque, según explican desde los organismos de gestión de riesgos, no es esperar a que ocurra una emergencia, sino adelantarse a ella. Esa lógica ha llevado al refuerzo del Plan de Lluvias 2026 en toda la entidad, con una estrategia que combina monitoreo técnico, presencia territorial y preparación comunitaria.
Márquez subrayó que el despliegue actual permite obtener información “confiable y oportuna” para tomar decisiones rápidas. La vigilancia no solo se limita a observar el comportamiento de los ríos, sino que incluye el análisis de zonas de alta pendiente, áreas propensas a deslizamientos y sectores históricamente vulnerables.
En ese contexto, una de las líneas de acción más importantes ha sido la actualización de los mapas de amenazas y vulnerabilidad por parroquia. Este instrumento permite identificar con mayor precisión cuáles son las comunidades en riesgo y qué medidas deben activarse en cada caso.
También se han intensificado los simulacros y la revisión de rutas de evacuación, una medida clave para garantizar una respuesta efectiva si las condiciones empeoran. La experiencia en temporadas anteriores ha demostrado que la rapidez en la movilización puede marcar la diferencia entre un evento controlado y una emergencia mayor.
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El comportamiento del río Guanare aumento caudal se mantiene como uno de los principales focos de atención. No solo por su importancia geográfica, sino porque atraviesa varios municipios y su variación impacta directamente a miles de personas.
Aunque la situación actual no es crítica, el llamado de las autoridades es claro: mantenerse informados y atentos. La alerta preventiva en Guanare no implica alarma, pero sí responsabilidad compartida entre instituciones y ciudadanos.
En el fondo, el reto es gestionar un fenómeno natural recurrente en la región, pero que puede escalar rápidamente si se combinan lluvias persistentes con suelos saturados. Por eso, el Plan de Lluvias 2026 Portuguesa no solo se presenta como una respuesta operativa, sino como una apuesta por anticiparse a escenarios más complejos.
Mientras tanto, el cielo sigue marcando el ritmo en Portuguesa. Cada hora de lluvia suma presión sobre ríos y quebradas, y aunque el sistema de prevención está en marcha, la evolución del clima será determinante en los próximos días.
