Chavismo – La movilización arrancó en estados fronterizos y se extenderá por 13 días, en medio de tensiones con EE. UU. y expectativas por cambios económicos.
La dirigencia chavista puso en marcha este domingo una peregrinación nacional de 13 días en Venezuela para exigir el levantamiento de las sanciones internacionales, una iniciativa que comenzó en el estado Zulia y que busca recorrer distintos puntos del país hasta el próximo 1 de mayo, en un contexto político marcado por tensiones y recientes acercamientos con Estados Unidos.
Desde la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá, en Maracaibo, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, aseguró que las sanciones —que cifró en más de mil medidas— representan un obstáculo directo para el desarrollo económico del país. Según afirmó, estas restricciones “impiden el crecimiento del pueblo venezolano” y afectan de forma transversal a distintos sectores productivos.
La jornada tuvo un componente simbólico al coincidir con los 216 años del inicio del proceso independentista venezolano. En paralelo, el despliegue se extendió a otras regiones fronterizas como el estado Táchira, donde el ministro de Interior, Diosdado Cabello, encabezó actos junto al gobernador Freddy Bernal, con participación de militares, policías y organizaciones sociales.
Movilización política con mensaje económico
Durante los actos, voceros oficiales insistieron en que las sanciones internacionales han tenido un impacto directo en la calidad de vida de los venezolanos. Cabello sostuvo que las medidas restrictivas, impulsadas principalmente por Estados Unidos desde 2015, han limitado el acceso a recursos financieros y restringido la operatividad del aparato productivo nacional.
De acuerdo con cifras mencionadas por el oficialismo, el país enfrenta más de 1.000 sanciones activas, muchas de ellas dirigidas a sectores estratégicos como el petróleo y el sistema financiero. Aunque no existe una cifra única validada por organismos independientes, el gobierno mantiene este argumento como eje central de su narrativa económica.
Bernal, por su parte, afirmó que estas restricciones “no exceptúan a nadie” y han generado un deterioro progresivo en las condiciones de vida. En su intervención, reiteró la exigencia de que sean eliminadas “sin condiciones”, una postura que el chavismo ha sostenido en distintos foros internacionales.
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Rutas simultáneas y despliegue nacional
La peregrinación contempla al menos tres rutas principales que atravesarán distintas regiones del país. En el estado Amazonas, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, lideró otra de las actividades, asegurando que la movilización busca “reivindicar la soberanía nacional” frente a presiones externas.
El recorrido se extenderá hasta el 1 de mayo, fecha en la que el gobierno ha adelantado que podría anunciar un ajuste salarial. Actualmente, el salario mínimo en Venezuela permanece congelado desde marzo de 2022 en 130 bolívares mensuales, lo que equivale a menos de un dólar al cambio oficial, según datos del Banco Central de Venezuela.
Este contexto económico añade presión a la narrativa oficial, en medio de una crisis prolongada que ha afectado el poder adquisitivo de la población y ha impulsado la migración de millones de venezolanos en los últimos años.
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Contexto internacional y tensiones con Estados Unidos
La movilización ocurre en un momento complejo en las relaciones entre Caracas y Washington. Aunque en los últimos meses se han registrado señales de acercamiento, incluyendo la flexibilización de algunas sanciones en sectores clave como hidrocarburos y minería, persisten dudas sobre la estabilidad de estos cambios.
El gobierno estadounidense, durante la administración de Barack Obama, declaró en 2015 a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”, lo que dio pie a un entramado de sanciones que se ha ampliado con el tiempo.
Más recientemente, Washington ha otorgado licencias temporales que permiten operaciones específicas de empresas internacionales en territorio venezolano. Sin embargo, la administración chavista ha cuestionado la efectividad de estas medidas.
Rodríguez advirtió que estas flexibilizaciones “no brindan seguridad jurídica”, al considerar que están sujetas a cambios políticos y no representan una solución estructural para la economía del país.
Impacto y lectura política
Más allá del discurso económico, la peregrinación también tiene una dimensión política interna. Analistas coinciden en que este tipo de movilizaciones buscan reforzar la cohesión del oficialismo y proyectar una imagen de respaldo popular en medio de un escenario económico frágil.
Al mismo tiempo, la iniciativa ocurre en un contexto donde el gobierno intenta posicionar su narrativa frente a la comunidad internacional, especialmente en momentos en que se reactivan canales diplomáticos con Estados Unidos y otros actores globales.
El resultado de esta movilización, tanto en términos de impacto interno como de repercusión internacional, dependerá en gran medida de la evolución de las negociaciones y del comportamiento de las sanciones en los próximos meses.
Para más información sobre sanciones internacionales y su impacto económico, puede consultar organismos como el Fondo Monetario Internacional y reportes del Banco Mundial.
