Donald Trump durante una declaración sobre Venezuela y su posible anexión como estado 51 de Estados Unidos

Trump “considera seriamente” anexar Venezuela como estado 51, según Fox News

Donald Trump habló sobre convertir a Venezuela en el estado 51 de Estados Unidos mientras Delcy Rodríguez rechazó la idea desde La Haya.

La frase no salió de un discurso oficial ni de una rueda de prensa preparada. Bastó una conversación telefónica con un periodista de Fox News para que Donald Trump volviera a colocar a Venezuela en el centro de una controversia internacional. El mandatario estadounidense aseguró que está “considerando seriamente” convertir al país sudamericano en el estado número 51 de Estados Unidos, una declaración que rápidamente desató reacciones políticas dentro y fuera de Caracas.

La información fue difundida por John Roberts, presentador de Fox News, quien reveló en su cuenta de X que Trump le comentó directamente su intención. Según el periodista, el presidente estadounidense sostuvo además que los venezolanos “le aman” y destacó el enorme potencial petrolero del país.

Aunque la Casa Blanca evitó emitir una aclaratoria inmediata, las declaraciones fueron suficientes para provocar una respuesta desde La Haya, donde Delcy Rodríguez participaba en las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia por la disputa territorial entre Venezuela y Guyana.

La presidenta encargada rechazó categóricamente cualquier posibilidad de anexión y defendió la soberanía venezolana. “Eso no está previsto, jamás estaría previsto”, afirmó al ser consultada por medios oficialistas a la salida de las sesiones judiciales. Rodríguez insistió en que los venezolanos “aman su proceso de independencia” y recordó que el país “no es una colonia, sino una nación libre”.

El comentario de Trump aparece en un momento especialmente delicado para la política regional. Desde comienzos de año, Venezuela atraviesa un escenario completamente distinto tras la captura de Nicolás Maduro durante la operación militar estadounidense ejecutada en Caracas. Maduro fue trasladado posteriormente a Nueva York para enfrentar cargos vinculados al narcotráfico, mientras el gobierno interino encabezado por Rodríguez inició negociaciones para restablecer relaciones diplomáticas con Washington.

Sin embargo, la posibilidad de que Trump utilice ahora un discurso abiertamente expansionista genera preocupación incluso entre sectores cercanos al nuevo gobierno venezolano.

El mandatario estadounidense volvió además a insistir en el argumento económico detrás de su interés por Venezuela. Según Roberts, Trump afirmó que el país posee “40 billones de dólares en petróleo”, una idea que ya había repetido en intervenciones recientes.

La industria petrolera venezolana ha comenzado a mostrar signos de recuperación tras años de colapso productivo. Naciones Unidas proyecta para 2026 ingresos superiores a los 22.000 millones de dólares por exportaciones de crudo, impulsados por la flexibilización parcial de sanciones y el regreso progresivo de empresas energéticas internacionales.

Ese escenario coincide además con el creciente interés de Washington por asegurar suministro energético en medio de nuevas tensiones globales.

Quizás le interese también: Animales nunca vistos aparecen en la Antártida y sorprenden a científicos

El Esequibo aumenta la presión regional

Las declaraciones de Trump ocurrieron mientras Rodríguez defendía la posición venezolana en la CIJ sobre el Esequibo, un territorio de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados administrado por Guyana pero reclamado históricamente por Venezuela.

La región concentra importantes reservas de petróleo, oro y minerales estratégicos. Los yacimientos costa afuera descubiertos en los últimos años producen cerca de 900.000 barriles diarios, convirtiendo al área en uno de los puntos energéticos más relevantes del continente.

Ante los jueces internacionales, Rodríguez sostuvo que el conflicto debe resolverse mediante negociaciones políticas y no a través de decisiones judiciales. También acusó a Guyana de actuar “de forma oportunista” tras el descubrimiento de petróleo en la zona.

Aunque especialistas consideran inviable una anexión formal de Venezuela a Estados Unidos, el comentario de Trump vuelve a reflejar una narrativa que ha ido tomando fuerza dentro de algunos sectores de su entorno político.

No es la primera vez que el mandatario habla sobre sumar nuevos territorios a Estados Unidos. En meses recientes hizo comentarios similares sobre Canadá y Groenlandia, alimentando debates sobre una visión más agresiva de la política exterior estadounidense.

En el caso venezolano, sin embargo, el peso simbólico es mucho mayor. La relación entre ambos países ha estado marcada durante décadas por tensiones diplomáticas, sanciones económicas y conflictos energéticos.

Además, la idea de convertir a Venezuela en territorio estadounidense toca uno de los elementos más sensibles del discurso político venezolano: la soberanía nacional.

Rodríguez intentó mantener un tono diplomático pese a la polémica. Desde La Haya aseguró que su administración continúa trabajando en una agenda de cooperación con Washington y defendió la necesidad de mantener relaciones bilaterales estables.

Pero las palabras de Trump vuelven a introducir incertidumbre en un proceso político que apenas comienza a reorganizarse tras la salida del régimen de Maduro.

Un discurso que mezcla política y petróleo

Analistas estadounidenses consideran que el comentario también tiene un fuerte componente electoral. Trump ha utilizado repetidamente declaraciones provocadoras para dominar la agenda mediática y movilizar a su base política.

La referencia a Venezuela como “estado 51” apareció anteriormente durante el Clásico Mundial de Béisbol, luego de la victoria venezolana sobre Estados Unidos. En aquel momento muchos interpretaron la frase como una simple provocación deportiva. Ahora, el tono parece diferente.

La importancia estratégica del petróleo venezolano, la presencia creciente de empresas estadounidenses y la disputa geopolítica por América Latina explican parte del trasfondo de sus declaraciones.

Quizás le interese también: Animales nunca vistos aparecen en la Antártida y sorprenden a científicos

Mientras tanto, la Corte Internacional de Justicia continuará evaluando durante los próximos meses el caso del Esequibo. Guyana busca que el tribunal ratifique el laudo arbitral de 1899, mientras Venezuela insiste en que el Acuerdo de Ginebra de 1966 obliga a resolver la disputa mediante negociación directa.

En paralelo, Trump vuelve a convertir a Venezuela en tema central de su discurso internacional. Y aunque muchos observan sus palabras como otra provocación política, el episodio confirma que el país sudamericano sigue ocupando un lugar estratégico dentro de la agenda de Washington.

Scroll al inicio