La intoxicación en pozo de agua ocurrió durante labores de saneamiento en Mesa Alta y evidencia riesgos laborales en zonas rurales
El silencio de la tarde en el caserío Mesa Alta, en Guanare, se rompió abruptamente cuando una jornada rutinaria de trabajo terminó en tragedia. Una intoxicación en pozo de agua dejó a un hombre muerto y a otro en estado crítico, tras un incidente que, según las primeras versiones, pudo haberse evitado con condiciones mínimas de seguridad.
Eran cerca de las 3:00 de la tarde del martes 28 de abril cuando dos trabajadores descendieron al interior de un pozo en una finca de la zona. La labor consistía en el saneamiento de la estructura, una tarea frecuente en áreas rurales, pero que implica riesgos severos si no se toman las medidas adecuadas.
Numa Morales, de 47 años, fue el primero en bajar. Todo indica que el espacio no contaba con ventilación suficiente. En cuestión de minutos, la acumulación de gases tóxicos y la falta de oxígeno lo habrían hecho perder el conocimiento, dejándolo inconsciente en el fondo del pozo.
Al percatarse de que algo no iba bien, su compañero Manuel Montilla, de 44 años, tomó la decisión de descender para auxiliarlo. Sin embargo, el intento de rescate terminó agravando la situación: Montilla también resultó afectado por el ambiente viciado y quedó atrapado junto a Morales.
La escena, marcada por la desesperación, obligó a otros trabajadores a intervenir. Dos hombres más ingresaron al pozo, arriesgando sus propias vidas, y lograron sacar a las víctimas en medio de condiciones peligrosas y sin equipos especializados.
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Montilla fue trasladado de emergencia al ambulatorio de Mesa de Cavacas. Aunque llegó con signos vitales, su estado se deterioró rápidamente. Los médicos decidieron remitirlo a un centro privado, pero falleció poco después de su ingreso, confirmando la gravedad de la exposición.
Morales, por su parte, permanece bajo pronóstico reservado en la Unidad de Cuidados Intensivos. Su evolución es incierta, mientras familiares y allegados esperan noticias en medio de la angustia.
Riesgos invisibles en trabajos cotidianos
Lo ocurrido en Guanare no es un caso aislado. La intoxicación en pozo de agua suele estar asociada a la presencia de gases como el metano o el sulfuro de hidrógeno, que pueden acumularse en espacios cerrados sin ventilación. Estos gases no solo desplazan el oxígeno, sino que pueden provocar pérdida de conciencia en cuestión de segundos.
En contextos rurales, donde el acceso a equipos de protección es limitado, este tipo de tareas se realizan muchas veces sin protocolos de seguridad. La falta de detectores de gases, sistemas de ventilación o incluso capacitación básica incrementa el riesgo de accidentes fatales.
Expertos en seguridad laboral coinciden en que descender a espacios confinados sin evaluación previa es una de las prácticas más peligrosas. Sin embargo, en muchas zonas del país, estas medidas son ignoradas o simplemente inexistentes.
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Investigación en curso
Funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas se presentaron en el lugar para iniciar las investigaciones correspondientes. El cuerpo de Montilla fue trasladado a la morgue, donde se le practicará la autopsia de ley para determinar con precisión las causas del fallecimiento.
Las autoridades buscan esclarecer si hubo negligencia en las condiciones de trabajo o si la finca contaba con algún tipo de protocolo de seguridad para este tipo de labores. Hasta ahora, no se han ofrecido detalles sobre posibles responsabilidades.
El caso también vuelve a poner sobre la mesa la situación de los trabajadores en el país, especialmente en sectores informales o rurales, donde la supervisión es casi inexistente y los riesgos recaen directamente sobre quienes ejecutan las tareas.
Mientras tanto, en Mesa Alta, la comunidad sigue impactada por lo ocurrido. Lo que comenzó como una jornada más terminó en una tragedia que deja preguntas abiertas sobre la seguridad laboral y el valor de la prevención en contextos donde, muchas veces, trabajar implica asumir riesgos extremos.
La intoxicación en pozo de agua en Guanare no solo deja una víctima fatal y otra luchando por su vida. También expone una realidad más amplia: la fragilidad de quienes, en medio de la necesidad, enfrentan condiciones que pueden convertirse en mortales en cuestión de minutos.
